En un reciente informe sobre la incorporación de las nuevas tecnologías a la enseñanza universitaria se decía que sus aportaciones habrían de estar orientadas a propiciar (Canós y Ramón, 2006):
1. Una mayor interacción entre estudiantes y profesores (sobre todo haciendo uso de las video-conferencias, el correo electrónico e Internet).
2. Una más intensa colaboración entre estudiantes, favoreciendo la aparición de grupos de trabajo y de discusión.
3. La incorporación de los simuladores como nueva herramienta de aprendizaje.
4. La adquisición y desarrollo de nuevas competencias por parte de los estudiantes a través de su participación en laboratorios virtuales de investigación.
5. La posibilidad de disponer de más frecuentes y potentes formas de retroacción en la comunicación entre estudiantes y entre estudiantes y profesores.
6. El acceso de los estudiantes a un abanico ilimitado de recursos educativos.
Algunas de las ventajas que podemos apreciar en el uso de las nuevas tecnologías para la formación universitaria son (Canós, Ramón y Albaladejo, 2008):
• Acceso de los estudiantes a un abanico ilimitado de recursos educativos.
• Acceso rápido a una gran cantidad de información en tiempo real.
• Obtención rápida de resultados.
• Gran flexibilidad en los tiempos y espacios dedicados al aprendizaje.
• Adopción de métodos pedagógicos más innovadores, más interactivos y adaptados para diferentes tipos de estudiantes.
• Interactividad entre el profesor, el alumno, la tecnología y los contenidos del proceso de enseñanza-aprendizaje (Navarro y Alberdi, 2004).
• Mayor interacción entre estudiantes y profesores a través de las videoconferencias, el correo electrónico e Internet.
• Colaboración mayor entre estudiantes, favoreciendo la aparición de grupos de trabajo y de discusión.